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AMESVIDA ACOMPAÑA A COLOMBIA: Cuidado, Salud y Solidaridad ante la Emergencia


INTRODUCCIÓN

Cuando el terremoto nos sacudió, muchos pensaron que la única emergencia era física. Pero desde AMESVIDA sabemos algo que la ciencia confirma: en una crisis, el cuidado es medicina y la medicina es cuidado.


No volvemos a la normalidad siendo iguales. Sabemos que, después de una emergencia, nuestros cuerpos y emociones buscan estabilidad. Y esta es nuestra apuesta: que esa búsqueda no sea solitaria, sino guiada por los 6 Pilares de la Medicina del Estilo de Vida, adaptados al contexto que vivimos.


Porque la pregunta no es "¿cómo volvemos a ser los de antes?", sino "¿cómo construimos desde aquí algo mejor, más conectado, más cuidadoso?".


LA EMERGENCIA CAMBIÓ NUESTROS HÁBITOS. AHORA CAMBIEMOS NUESTRAS PRÁCTICAS.


La evidencia es clara: después de un desastre pueden alterarse el sueño, la alimentación, el movimiento, la salud emocional y, en algunas personas, el consumo de sustancias (1,2,3,4). Pero estos efectos no ocurren de la misma manera en todas las personas.

La mayoría experimentará algún grado de malestar después de una emergencia y muchas personas mejorarán progresivamente. Otras necesitarán apoyo adicional o atención profesional.


La evidencia también nos recuerda algo fundamental: la respuesta no puede limitarse a sobrevivir al evento inicial. Necesitamos proteger la continuidad del cuidado, la salud mental, las relaciones y las condiciones que permiten a las personas recuperar su vida cotidiana.


Ahí es donde los seis pilares pueden ofrecernos un marco útil, siempre adaptados a la fase de la emergencia y a las necesidades reales de cada comunidad.


Pero también sabemos algo más esperanzador (5,6). Las intervenciones psicosociales bien diseñadas forman parte de las estrategias estudiadas para apoyar el bienestar en poblaciones afectadas por crisis humanitarias. Aunque algunos estudios muestran señales favorables, especialmente en adultos, la evidencia disponible sigue siendo limitada y no permite afirmar beneficios uniformes (7,8,9).


Los primeros auxilios psicológicos y las habilidades para la recuperación pueden incorporarse a una respuesta comunitaria escalonada, y el personal no especializado en salud mental puede ser entrenado para utilizarlos dentro de su ámbito de competencia.


La ciencia dice: los 6 pilares no son un lujo. En crisis, son la base.


Los seis pilares no desaparecen durante una emergencia. Cambian de prioridad y de forma.


LOS 6 PILARES EN TIEMPO DE EMERGENCIA

AMESVIDA no propone hacer más. Propone hacer diferente. Cada pilar se traduce en acciones específicas que responden a lo que experimentamos ahora.


1. ALIMENTACIÓN SALUDABLE: Priorizar lo esencial

En una emergencia, la comida no es solo nutrición. Es seguridad, dignidad y memoria.

  • Garantizar agua segura y acceso a alimentos básicos antes de optimizar patrones dietarios.

  • Crear espacios de cocina comunitaria que reconstruyan vínculos mientras se alimentan.

  • Recuperar alimentos familiares, preparaciones sencillas y prácticas culinarias culturalmente significativas también puede ayudar a recuperar rutina, identidad y conexión (10).

Acción concreta: Un almuerzo compartido no es entretenimiento; puede favorecer la conexión, la alimentación, la recuperación de rutinas y el cuidado mutuo.


2. ACTIVIDAD FÍSICA: Movilidad segura y funcional

El movimiento sigue siendo importante. Pero después de un terremoto, la seguridad es primero.

  • Respetar las zonas restringidas; ayudar a quienes tienen movilidad limitada sin exponerlos a riesgos.

  • Caminar juntos: el ejercicio es mejor cuando es relacional.

  • Ayudar en la reconstrucción, cuidando el cuerpo del otro y contando con las condiciones de seguridad, la capacitación y la protección requeridas (10).

Acción concreta: Una caminata grupal por la comunidad es simultáneamente actividad física, procesamiento emocional y vigilancia de necesidades, siempre y cuando reúna condiciones de seguridad y funcionalidad.


3. EVITAR SUSTANCIAS DE RIESGO: Prevención crítica

En algunas personas, la angustia, el insomnio o la incertidumbre pueden favorecer el uso de alcohol, tabaco, medicamentos no prescritos u otras sustancias como forma de afrontamiento. El abordaje debe ser preventivo, respetuoso y sin estigmatización.

  • Prevenir el uso de sustancias como respuesta al insomnio o la ansiedad postevento (11).

  • Ofrecer alternativas: técnicas de respiración, meditación guiada y apoyo comunitario.

  • Reconocer sin juzgar: quien bebe para dormir necesita ayuda emocional, no una sentencia (12).

Acción concreta: Si una persona está recurriendo al alcohol u otras sustancias para afrontar lo ocurrido o intentar dormir, acerquémonos sin juzgar y ayudémosla a encontrar apoyo cuando lo necesite.


4. SUEÑO REPARADOR: El descanso como protección

El insomnio postraumático es común. Pero es abordable.

  • Garantizar espacios seguros donde dormir sin miedo sea posible.

  • Mantener rutinas de sueño: la consistencia es seguridad emocional.

  • Las intervenciones basadas en terapia cognitivo-conductual para el insomnio han mostrado factibilidad y resultados preliminares favorables en poblaciones expuestas a crisis, aunque la evidencia específica en estos contextos todavía es limitada (11).

Acción concreta: Pedir descanso a las personas es decirles: "tu cuerpo importa. Tu recuperación importa".


5. MANEJO DEL ESTRÉS: Auxilios psicológicos concretos

No hablamos de "superación positiva". Hablamos de validación, reconocimiento y apoyo práctico.

  • Entrenar respondedores en primeros auxilios psicológicos que empiezan por estar presentes: escuchar sin presionar, ayudar con las necesidades inmediatas, ofrecer información clara y conectar a la persona con quienes pueden apoyarla. No se trata de revivir lo ocurrido ni de hacer psicoterapia, sino de acompañarla de manera humana, práctica y respetuosa.

  • Crear espacios seguros de expresión emocional: grupos de apoyo facilitados sin pretensión de "sanar", sino de acompañar.

  • Reconocer la rabia, el miedo y la culpa como respuestas normales a circunstancias anormales (9,15).

Acción concreta: Un grupo de mujeres que se reúne cada semana para hablar de lo vivido puede ofrecer algo esencial: escucha, apoyo mutuo y conexión en medio de la recuperación.


6. RELACIONES POSITIVAS: Redes de solidaridad

La soledad puede aumentar la vulnerabilidad. Después de una emergencia, la conexión y el apoyo social pueden ser especialmente importantes.

  • Identificar y fortalecer los vínculos familiares: ¿quién cuida a quién? ¿quién se quedó solo?

  • Construir redes de vecinos: sistemas de apoyo mutuo organizados y sostenibles.

  • Cuando sea apropiado, recuperar encuentros y celebraciones comunitarias también puede ayudar a restablecer rutinas y vínculos.

Acción concreta: Una visita, una llamada o una presencia constante pueden recordar a quien atraviesa la pérdida que no está solo. Esa conexión también forma parte del cuidado (3,4).


EL CAMBIO: DE LA "OPTIMIZACIÓN" AL "CUIDADO"

Antes de la emergencia, decíamos:

"Haz ejercicio 30 minutos diarios. Come menos carbohidratos. Duerme 8 horas. Medita."

Ahora decimos:

"¿Quién te acompaña en esto? ¿Te sientes seguro? ¿Qué necesitas para hacerlo posible?"

Esa es la diferencia entre prescripción y cuidado. Entre culpa y solidaridad (17,18,19).

Podemos volver a la "vida normal". Pero desde AMESVIDA elegimos algo más radical: construir una vida normal mejor.


Una donde:

  • La salud no depende solamente de decisiones individuales; también está profundamente influida por nuestras familias, comunidades y condiciones de vida.

  • Las emergencias no son una oportunidad para lucrar, sino para cuidar.

  • Los seis pilares deben ser accesibles para todos, no un privilegio reservado a quienes tienen más recursos.

  • El bienestar incluye a quien perdió todo, a quien duerme en un albergue, a quien no tiene certeza del mañana.


Si eres respondedor, líder comunitario, profesional de salud o cuidador: tu acción importa. Tu presencia importa. Tu cuidado es medicina.


Los 6 pilares no son un programa que termina cuando la emergencia se normaliza. Son una forma de estar juntos que durará mientras duremos.


Porque la verdadera recuperación no es volver exactamente a como éramos, ni convertir el sufrimiento en una lección. Puede comenzar recuperando seguridad, funcionamiento, vínculos y capacidad de cuidar y ser cuidados.


Lo que AMESVIDA entiende es que, después de una emergencia, el cuerpo busca seguridad. Pero no la encuentra solo. La encuentra cuando alguien le dice: "aquí estoy contigo". Eso es lo que hacemos: recordar juntos que los 6 pilares no son lujos para después. Son el suelo donde nos paramos hoy. Y ese suelo es sólido si lo construimos juntos.


REFERENCIAS


  1. Bell SA, Choi H, Langa KM, Iwashyna TJ. Cambios en comportamientos de riesgo para la salud después de exposición a desastres en adultos mayores. Prehospital Disaster Med. 2019;34(1):95-97. doi:10.1017/S1049023X18001231

  2. La Greca AM, Brodar KE, Tarlow N, Burdette E. Experiencias relacionadas con evacuación y huracanes, angustia emocional y sus asociaciones con conductas de riesgo para la salud en madres. Health Psychology. 2022;41(7):443-454. doi:10.1037/hea0001202

  3. Sandifer PA, Walker AH. Mejora de la resiliencia ante desastres reduciendo el impacto en la salud asociado al estrés. Front Public Health. 2018;6:373. doi:10.3389/fpubh.2018.00373

  4. Gowan ME, Sloan JA, Kirk RC. ¿Preparado para qué? Abordando la brecha de preparación ante desastres más allá de la preparación para la supervivencia. BMC Public Health. 2015;15:1139. doi:10.1186/s12889-015-2440-8

  5. Yazawa A, Shiba K, Hikichi H, et al. Salud mental posdesastre y patrones dietarios en sobrevivientes mayores de un terremoto y tsunami. J Nutr Health Aging. 2023;27(2):124-133. doi:10.1007/s12603-023-1887-z

  6. Papola D, Purgato M, Gastaldon C, et al. Intervenciones psicológicas y sociales para la prevención de trastornos mentales en personas que viven en países de ingresos bajos y medios afectados por crisis humanitarias. Cochrane Database Syst Rev. 2020;9:CD012417. doi:10.1002/14651858.CD012417.pub2

  7. Papola D, Prina E, Ceccarelli C, et al. Intervenciones psicológicas y sociales para la promoción de la salud mental en personas que viven en países de ingresos bajos y medios afectados por crisis humanitarias. Cochrane Database Syst Rev. 2024;5:CD014300. doi:10.1002/14651858.CD014300.pub2

  8. Hambrick EP, Williams JL, Hardt MM, et al. Diseminación de intervenciones tempranas para respuesta de salud mental ante desastres usando el modelo ECHO. J Community Psychol. 2023;51(5):2213-2228. doi:10.1002/jcop.23023

  9. Harville EW, Beitsch L, Uejio CK, Sherchan S, Lichtveld MY. Evaluación de los efectos de desastres y sus consecuencias en resultados del embarazo e infantiles: un modelo conceptual. Int J Disaster Risk Reduct. 2021;62:102415. doi:10.1016/j.ijdrr.2021.102415

  10. Parkinson MD, Stout R, Dysinger W. Medicina del estilo de vida: prevención, tratamiento e inversión de la enfermedad. Med Clin North Am. 2023;107(6):1109-1120. doi:10.1016/j.mcna.2023.06.007

  11. Kurapov A, Blechert J, Hinterberger A, Topalidis P, Schabus M. Intervención de sueño basada en terapia cognitivo-conductual mobile no guiada en Ucrania en guerra: estudio de viabilidad. PLoS One. 2025;20(5):e0310070. doi:10.1371/journal.pone.0310070

  12. Frenette É, Ouellet MC, Guay S, et al. El efecto de una intervención de terapia cognitivo-conductual basada en internet sobre el apoyo social en evacuados por desastres. J Clin Psychol. 2023;79(8):1713-1725. doi:10.1002/jclp.23497

  13. Ngaruiya C, Bernstein R, Leff R, et al. Revisión sistemática de enfermedad crónica no transmisible en contextos de desastre. BMC Public Health. 2022;22(1):1234. doi:10.1186/s12889-022-13399-z

  14. Asgary R, Garland V, Ro V, Stribling JC, Waldman R. Revisión sistemática de estrategias efectivas para el manejo de enfermedades crónicas en contextos humanitarios; oportunidades y desafíos. Prev Med. 2022;161:107154. doi:10.1016/j.ypmed.2022.107154

  15. Checchi F, Warsame A, Treacy-Wong V, et al. Información de salud pública en poblaciones afectadas por crisis: una revisión de métodos y su uso para defensa y acción. Lancet. 2017;390(10109):2297-2313. doi:10.1016/S0140-6736(17)30702-X

  16. Miller C. Integración de medicina del estilo de vida en atención primaria: una revisión integral. Public Health Rep. 2026;141(3):345-353. doi:10.1177/00333549251403368

  17. Vodovotz Y, Barnard N, Hu FB, et al. Investigación priorizada para la prevención, tratamiento e inversión de enfermedad crónica: recomendaciones de la Cumbre de Investigación en Medicina del Estilo de Vida. Front Med. 2020;7:585744. doi:10.3389/fmed.2020.585744

  18. Cheema S, Abraham A, Mechley A, et al. Construcción sobre la Declaración de Doha: un documento de posición sobre el avance de la medicina del estilo de vida para la prevención de enfermedades no transmisibles y la transformación del sistema de salud. Front Public Health. 2026;14:1873047. doi:10.3389/fpubh.2026.1873047

  19. Song K, Lee A. Factores que influyen en el manejo efectivo de la diabetes durante crisis humanitarias en países de ingresos bajos y medios: una revisión sistemática. Public Health. 2021;199:110-117. doi:10.1016/j.puhe.2021.08.020

 

 
 
 

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